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07

Dic

La sapiencia del lector

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LA TERNURA DEL DRAGÓN. IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN

Esta novela de Pisón, ambientada a en la postrimería de la dictadura española, nos otorga una entrega de protagonista infantil. Por norma general es necesario que tengamos  cuidado con este tipo de libros, ya que además de ser la llave mágica para dar un nueva y naif visión sobre temas ya trillados, son muy capaces de encerrar el narcisismo de su autor en trasuntos de su infancia que los demás debemos conocer. No es este el caso de La Ternura del Dragón, donde el autor, en lugar de tratar al lector como al niño de su historia, lo reta a él y a su imaginación para  reconstruir el off, todo lo que la comprensión sesgada del infante es incapaz de facilitar.

El crío en cuestión, Miguel,  a causa de una enfermedad que lo mantiene en cama, se ve obligado a pasar una temporada con unos abuelos a los que desconoce. Tomará las migajas que la realidad de la casa puede ofrecerle para conformar con ella un nuevo mundo a su medida. Para elaborar su cartografía personal, Miguel encasillará a los personajes que discurren por su limitado entorno como héroes o villanos, con ese maniqueísmo que solo puede ser inocente cuando es un niño el que realiza la sentencia.     

Una pequeña gran obra que retrata la inteligencia narrativa de su autor  por el respeto que le demuestra a sus lectores.

NC

  • Editorial: Anagrama
  • Páginas: 136
  • Año: 1993
  • Precio: 9.50 €

20

Nov

Promesa cumplida

VIDAS PROMETIDAS. GUILLERMO BUSUTIL

La sabiduría popular, que enuncia sus dictámenes de forma llana y no por ello menos certera,abre múltiples caminos para reflexionar sobre el mismo universo que tratan estos relatos. Nos advierte de que la vida es aquello que pasa mientras uno se esfuerza por hacer otros planes, o que es el ensayo de una obra que jamás se estrenará. Por su parte, los versos con los que nos presenta sus intenciones Busutil, brillantes y elegantes, nos prometen una vía alternativa que se narrará en las páginas sucesivas:


Tienes que vivir vidas. No la tuya,

no sólo la acordada,

también las aledañas, las pospuestas, 

las previas, las futuras.

 

                                           (Aurora Luque, El sueño de Epicuro.)

 

Vidas prometidas son los planes y sueños de un personaje con distintas caras y voces en las diferentes historias. El protagonista de cada uno de los relatos (en forma de niño, de mujer madura, de exitoso politólogo…) no es otro que el individuo que relega a la fantasía y ensoñación su vida prometida. Aquella que la realidad esquiva, que debería haber vivido, estar ocurriendo o permanecer a la espera;  pero que se materializa en una máscara de aplastante rutina. La promesa de otra vida irrumpe como único escape de la cotidianeidad dando cabida a lo fantástico en cada uno de los relatos.

Guillermo Busutil obsequia con una prosa lírica pero sin artificios. Conduce al lector por el armonioso camino de sus giros de continuidad  en un viaje idílico a pequeños paraísos literarios donde prima el gusto exquisito y sobra todo lo demás.

Tropo Editores. Zaragoza, 2011 (186 páginas. 17 euros)

NC

17

Jun

TÓPICOS TÍPICOS

EL LECTOR DE JULIO VERNE. ALMUDENA GRANDES

El protagonista de la última entrega de Almudena Grandes es un niño que crece en la posguerra española en Martos, un pueblo de la Sierra Sur de Jaén. En este escenario donde todos se conocen y discurren su vida tratando de esconderse unos de otros, el pequeño intentará descubrir y valorar a través de los personajes con los que convive, cada uno de los aspectos que crean esa coexistencia asfixiante de odio, rencor, y sobre todo de muerte.

Guerra civil española, narrador infantil poseedor una inteligencia y ambición cultural innata, mentora-anciana que le ayuda a descubrir el mundo a través de la literatura, mentor-modelo que a través de su amistad y ejemplo cambiará su vida… la amalgama de tópicos desprende su hedor antes siquiera de abrir el libro; acto que un lector con criterio no haría jamás si no fuera por la promesa cumplida de una lectura distendida y una prosa solvente cargada de experimentado oficio.

Lo que aporta este libro de didáctico, y de interesante por tanto, es el rescate del episodio histórico desconocido perpetrado por la resistencia en la sierra andaluza. Un ejemplo más de cómo años después de que se decretara el final oficial de la contienda aún quedaban muchas batallas por librar, porque los sedientos de justicia, y los hijos de los sedientos de justicia que engendraron nietos, y éstos a su vez, bisnietos  sedientos de justicia; permanecieron y permanecen agazapados tanto en los bosques como en la tabernas, en las calles, en las plazas, acantonados tras las puertas de sus casas y haciéndose fuertes sobre las convicciones de razón, de conocimiento y sobre todo, de libertad.

NC

Editorial Tusquest
424 pág.
19,18 € (IVA no incluido)

   

29

Mayo

EL TÍTULO LO DICE TODO (O CASI)

EL ACONTECIMIENTO LITERARIO DEL AÑO. DANIEL CORPAS HANSEN

Para saber si el título es, además de una burla al marketing editorial, una verdad como un templo o un overpromise, hay que leer cada uno de los relatos que integran este libro. El título solo es el comienzo de una sucesión de miradas cínicas cargadas de un humor corrosivo.

Daniel Corpas Hansen invita al lector a deslizarse en su mundo narrativo, forjado por una voz nueva y poderosa. Ironía sutil, inteligente, afilada, que permea todos y cada uno de los relatos. Una ironía, además, en la que conviven la acidez y la sátira con una buena dosis de rabia contenida, o de puro veneno, si se quiere.

“El acontecimiento literario del año” parece toda una declaración de intenciones: la literatura como juguete lúdico, como lecho de Procusto en el que los más ligeros puedan hallar una idea enriquecedora y los más densos una carcajada catártica. O viceversa. Es un libro cáustico, divertido, irreverente, pero minado de subtextos para aquél que quiera encontrarlos.

Formalmente, sorprende la variedad de las historias, como si el autor se hubiese planteado un reto, o un juego distinto, con cada una de ellas: encontramos una curiosa muestra de género epistolar con el futbolista Eric Cantoná como destinatario (“Larga vida al Rey”), o la crónica de una desquiciada reunión de padres que adopta el formato de un acta administrativa (“Seis personitas enfadadas”), todo ello mezclado con una intimista reflexión sobre el proceso mismo de la escritura (“Dudo, luego escribo”) o un tríptico que manipula las expectativas del lector mediante un uso audaz del carácter posmoderno por excelencia: @ (“L@ esper@”).  

Eso nos remite al eterno debate: ¿debe haber una temática común en un libro de relatos? No hay mejor hilo conductor que una mirada lúcida, un sello personal rotundo y reconocible como el que vertebra estos cuentos, que funden además la experimentación estética con el ABC narrativo clásico.

En el plano estilístico, llama la atención que alguien proveniente del guión (una técnica más bien magra, árida) se haya abalanzado sobre el lenguaje con semejante apetito, sin perder, eso sí, ni el ritmo ágil ni la potencia sugestiva de la escritura visual.

Estamos ante una propuesta brillante y muy original, que habla de sexo blando y amor duro, de muerte y en especial de vida. Porque pese al desencanto y el nihilismo que destilan sus páginas, este libro no pierde la fe en el ser humano y permite una rendija, por pequeña que sea, para que pase la luz.

Es justo para el lector conocer el hecho de que Daniel Corpas es uno de los autores de este blog de crítica, lo que podría poner en entredicho la objetividad de la reseña. Para salir de dudas, al igual que para comprobar lo fidedigno del título, la única solución es leer el libro.

NC

Lclibros, 2012, 121 páginas, 2,99 euros.

20

Mayo

LA DISTOPÍA ES HOY

LOS PRÍNCIPES NUBIOS. JUAN BONILLA

Moisés Froissard es un genuino espécimen de aquello que a finales del siglo pasado se vino a llamar la Generación X. Anda dando bandazos y sin atinar a encauzar su vida, cosa que parece importarle bastante menos a él que a su entorno, en especial su padre, que no pierde ocasión de apretarle las clavijas y mostrarle su desprecio. Él se toma unas atípicas vacaciones en Bolivia, literalmente para hacer el payaso, y allí entra en contacto con una organización secreta internacional que responde al nombre de Club Olimpo, una red clandestina de prostitución de lujo que capta hombres y mujeres de excepcional belleza para convertirlos en máquinas sexuales a disposición de todo aquel que pueda pagarse un capricho muy caro.

Moisés, joven extrañamente amoral y abúlico, se recicla en lo que dentro de la peculiar empresa se denomina “cazador”: el operario encargado de encontrar esas perlas humanas y arrastrarlas dentro del negocio. Obviamente, la gente es más propensa a vender su alma en situaciones límite de desesperación y miseria. Por eso Moisés, profesional y eficiente, trabaja en la Argentina post-corralito, donde destapa su bisexualidad, o en las costas de Cádiz, a las que cada noche de verano llegan pateras cargadas de capturas potenciales. Y así transcurre su existencia, que no por underground deja de tener sus rutinas e inercias…

Hasta el día, claro, que le llega un enigmático encargo. Su jefa, con la que mantiene una relación más que ambigua, es quien le informa de la misión: tiene que desplazarse a Málaga y encontrar a un individuo concreto, un joven inmigrante africano cuya foto, publicada en un diario local, ha sido vista al otro lado del mundo, en New York, por alguien con mucho dinero que ahora tiene un antojo. Moisés pone rumbo al sur, acompañado por una socia que le imponen desde arriba y de la que no se fía un pelo (una albanesa a la que él mismo fichó para Club Olimpo). Para colmo, la ciudad hiede por culpa de una huelga de recogida de basuras y la trama empieza a complicarse seriamente: mafias africanas, marines tatuados, violentas peleas ilegales, una vieja conocida que reaparece y por supuesto Boo, el príncipe nubio, el dios de ébano, la pieza a la que debe echarle la red en medio de tanta sordidez.

Y eso es lo que hace, aunque con un desenlace inesperado que incluye una redención espiritual por medio de la más sangrienta expiación y hasta una pizca de parasicología…

La estructura narrativa no es lineal: Bonilla salta con fluidez adelante y atrás, con un ritmo calculado y muy cinematográfico; un estilo ágil y visual que no choca con una prosa culta, refinada, que se gusta a sí misma sin interferir en el correcto desarrollo de la historia. Una historia, por lo demás, original, potente, que pese a los diez años transcurridos desde la edición del libro no ha perdido un ápice de frescura o actualidad, pues los cayucos siguen llegando, y la pobreza continúa impulsando diariamente a miles de personas a jugarse la vida por un futuro mejor que de todas formas nunca llega. Porque el drama, aunque solo lo veamos en la pantalla del televisor, es real, y está ocurriendo ahí fuera en este preciso instante.

Por cierto, el Club Olimpo engatusa a sus putos y putas con un argumento recurrente: el de que todo es por su propio bien, en pro de su libertad y su dignidad; de que están siendo salvados. ¿Les suena? En fin, lo dicho, un libro rabioso de rabiosa actualidad…                         

DC

Seix Barral, 2003, 291 páginas, 24,95 euros.

16

Mayo

LA RUPTURA DE UN HOMBRE

SUKWANN ISLAND. DAVID VANN

Un padre y su hijo se disponen a pasar una larga temporada en los confines del mundo: una idílica cabaña de madera en una recóndita y agreste isla de Alaska. El plan, a priori inmejorable, es cazar, pescar salmones, disfrutar de una naturaleza exuberante y, sobre todo, regenerar los tejidos de una relación que se intuye marcada por la tibieza y cierta lejanía.  

Pero padre e hijo no se entienden, sencillamente no logran conectar, y pronto se revela la cruda verdad: son dos perfectos desconocidos. La difusa amenaza de los osos va dando paso a una inquietud creciente, de origen puramente “humano”, y que parece achicar de un modo opresivo los vastos horizontes hasta conformar una atmósfera que se torna claustrofóbica.

El foco narrativo recae inicialmente en el joven, un adolescente introvertido a través de cuya mirada contemplamos el colapso emocional y mental de su padre, hombre inmaduro, inestable, con una debilidad patológica por las faldas y lastrado por una sucesión de divorcios y fracasos de pareja que le hacen sollozar en la oscuridad de la noche.

Si a eso se le sumamos el total aislamiento, los rigores del invierno, la escasez de provisiones y la presencia constante de armas de fuego, la situación no puede sino deteriorarse hasta extremos insospechados.

Sukwann island es una historia pequeña, extrañamente hermética y de terrible belleza, que aborda un tema central en la narrativa universal: la figura paterna. O eso parece durante los primeros compases, porque de pronto, tras un giro brutal, la trama toma derroteros inesperados y procede a registrar la absoluta zozobra vital de un individuo aplastado por sus propias miserias y perdido en medio de un entorno salvaje cuya pureza le desgarra el alma.

Y todo ello con una prosa seca, nervuda, magra, disparada a través de frases cortas y punzantes; predomina ampliamente el estilo descriptivo frío, que, al igual que los lagos, los bosques y las montañas, excluye por completo cualquier forma de juicio moral. Ello, además, genera en el lector el estado idóneo para zambullirse en esta dura historia magistralmente narrada.

Imposible no traer a colación aquella frase de Anticristha, el film de Lars Von Triers, que venía a referir algo así como que la naturaleza es el teatro de operaciones del mal.

¿Qué decir, entonces, de la condición humana?

DC

Ediciones Alfabia, 2011, 210 páginas, 18 euros.

07

Mayo

GOMBRICH POR GOMBRICH

LA HISTORIA DEL ARTE. E.H. GOMBRICH

25.-

Revolución permanente

El siglo XIX

(…)

El recelo entre artistas y público fue recíproco por lo general. Para el hombre de negocios, un artista era poco más que un impostor que pedía precios absurdos por algo que apenas se podía considerar un trabajo honrado. Entre los artistas, se convirtió en un pasatiempo épater le bourgeois, dejarlo perplejo y estupefacto. Los artistas empezaron a sentirse una raza aparte, dejándose crecer la barba y el pelo, vistiendo de terciopelo o pana, con sombrero de ala ancha y grandes lazos anudados de cualquier manera y, por lo general, extremaron su desprecio por los convencionalismos de la gente “respetable”. Este estado de cosas era inaudito, pero tal vez inevitable. Y debe reconocerse que, aunque la carrera de un artista solía tropezar con los más peligrosos obstáculos, las nuevas condiciones también tuvieron su compensación. Los peligros eran evidentes. El artista que vendía su alma, condescendiendo con los gustos de quienes carecían de ellos, estaba perdido. Así, fue el artista quien a veces dramatizó su situación, creyéndose un genio por la sola razón de no encontrar compradores. Pero la situación sólo fue desesperada para los carentes de temperamento, pues la amplitud del terreno donde escoger y la independización de los antojos de los clientes, alcanzadas a tan alto precio, también tenía sus ventajas. Por primera vez, acaso, llegó a ser verdad que el arte era un perfecto medio para expresar el sentir individual; siempre, naturalmente, que el artista poseyera ese sentir individual al que dar expresión.

 

A muchos esto puedo parecerles una paradoja. Consideran todo arte como un medio de expresión, y en cierto modo están en lo cierto. Pero la cuestión no es tan sencilla como de ordinario se cree.

(…)

Y sin embargo, posiblemente seguirá siendo verdad que la palabra Arte adquirió un sesgo diferente a partir de la gran Revolución, y que en el siglo XIX la historia del arte no podrá consistir nunca en la de los maestros más famosos y mejor pagados de la época. Se nos antoja más la historia de un grupo de hombres solitarios, que tuvieron el valor y la perseverancia de opinar por sí mismos así como de examinar de modo osado y crítico las convenciones existentes para abrir de este modo nuevos horizontes a su arte.” 

JC

Ed. Phaidon, 2011, 1048 páginas, 19,95 euros.

05

Mayo

Trepidante frío

Arto Paasilina - El bosque de los zorros

Finlandia, antojo de tierra lejana y fría en Escandinavia que mas nos sorprenda envía  esta historia más parecida a los enloquecidos guiones de Tarantino, que a las auroras boreales que albergan la mente del también escandinavo Lars von Trier.  Es allí donde se detona la historia: enmarcada en la actualidad, un ladrón, ante la salida inminente de la cárcel de su excompinche,  decide ocultarse en la tundra, al norte del país, junto al bosque de los zorros.

El catálogo de personajes atrapado en la carambola de los acontecimientos se encarna ante nuestros ojos definiéndose en cada uno de sus actos.

Ladrones, un borracho, asesinos, una anciana nonagenaria, prostitutas, un guarda forestal; todos ellos  figuran al margen de la ley sin ser perjuicio para que posean sólidos códigos morales que marcan su decencia.  Arto Paasilinna consigue que al igual que sus personajes, el lector cruce la línea y se posicione frente al orden establecido. Toma uno sitio junto al ladrón que se hizo con el oro del estado, entre la anciana Lapona que no alcanza a entender porque  quieren encerrarla en un asilo y el militar que no supo como ahogar su frustración entre copa y copa. Desde el lugar que Arto hábilmente te ha ayudado a tomar deseas fervientemente que les vaya bien, que se zafen con éxito de las garras de la justicia.

El humor impregna cada una de las secuencias consiguiendo que el lector esboce más de una sonrisa, muchas más sin duda de las que puedan llegar a lograr las estampas naif del encumbrado David Logde.

Se hace recomendable por tanto hacer una visita al bosque de los zorros, ver qué se cuece al otro lado de justicia, en el bando de un entretenimiento de calidad.

NC

 

Anagrama  7.50 €,  264 págs.

 
 

 

29

Abr

KAFKADAS

LA CONDENA Y OTRO RELATO. FRANZ KAFKA.

Hace exactamente un siglo que Franz Kafka se sentó a escribir La Condena. Era 1912 y tenía entonces veintinueve años.

Me he tropezado en estos días con un librito, una vieja y humilde edición española en la que, al parecer, algún día gasté 195 pesetas. El título en la portada, bajo el nombre de Franz Kafka, dice: “La Condena y Otro Relato”.

¿¿Y “Otro Relato”?? ¿Y  cuál es ese “Otro Relato” tan indigno de aparecer en la portada con su propio nombre?

Ese otro relato es Blumfeld, un Solterón, pero el lector no lo sabe hasta que abre el libro, porque además, e inesperadamente, el despreciado Bumfeld es el cuento que abre el volumen. De nada sirve pues que el enigmático Emilio Rasmozzi (autor de la traducción, del escueto prólogo y de la reseñita trasera), advierta al lector que La Condena no sólo es el primero de los pocos relatos realizados y posteriormente enviados a publicación por el propio autor, sino que además es considerado el más apropiado para introducir al lector virgen por primera vez en el universo kafkiano. En algún momento se decidió que, dijera lo que dijera Rasmozzi, La Condena ocuparía el segundo lugar en este volumen.

Enigmático Rasmozzi porque, según Google, ese apellido no existe ni en italiano ni en ningún otro idioma. Más allá de aparecer en unas pocas entradas como traductor de algunos relatos de Kafka, el tal Emilio Rasmozzi sencillamente nunca existió. Teniendo en cuenta que Borges tampoco tradujo la Metamorfosis, aunque cientos de ediciones hispanas le sigan atribuyendo a él dicha labor (él mismo manifestó que de haberlo hecho habría empezado por titularlo La Transformación) y que por lo tanto el nombre del traductor real del archiconocido relato de Kafka sigue siendo aún hoy un absoluto misterio, el temita de Emilio Rasmozzi cobra dimensiones, si no fantasmagóricas, al menos sí particularmente curiosas. Pero dejando a un lado lo paradójicamente kafkiano de todo este asunto y regresando al motivo de la reseña,  me parece que esta torpe edición, plagada de erratas a lo largo de todo el volumen, faltas de toda índole y descuidos tipográficos de tal magnitud que dejarían estupefacto hasta al lector menos bibliófilo,  merece una mención especial, y hasta honorífica.

Porque este ejemplar debería servirnos precisamente como ejemplo de que hubo un tiempo en el que transmitir fue lo importante, publicar (o hacer negocio editorial, sí, pero…) dedicando el mayor esfuerzo al buen criterio de selección de contenido, y sólo reparando en las formas, el soporte o el envoltorio, dentro de las humildes posibilidades que caracterizan a este tipo de pequeñas editoriales, que ya poco a poco van cayendo, cerrando sus puertas, una tras otra, luego de haber perdido la batalla contra la filosofía ultra-capitalista de este consumismo extremo empeñado en fijar el valor de los objetos exclusivamente en las arandelas llamativas, ostentosos envoltorios y todo tipo de artimañas escaparatistas, porque después de haber prestado durante años el servicio de la publicación súper barata de los más grandes textos en papel, hoy tal vez debamos contemplar la torpeza de esas editoriales con ternura, con algo de curiosidad, quizá con un poquito de nostalgia y, sobre todo, con mucho de placer y agradecimiento.

Así que hoy recomiendo a todos leer La Condena y Otro Relato, de Fran Kafka. Al bibliófilo por lo particular del objeto, al joven porque vale dos duros, al curioso porque queremos saber quién fue el tal Rasmozzi, al culto para que nos diga si la traducción proviene en verdad del alemán o se hizo del francés, al señor serio por el tema del centenario… Y, en general, porque resulta fascinante que nos sigamos paralizando ante la fuerza con la que se mantiene viva la obra de este genio tan excepcional del arte de la narración.

SP

Biblioteca Literatura Universal, 195 pesetas.

19

Abr

CUANDO LA VIDA NO SÓLO PASA SINO QUE YA PASÓ

BOBBY LOGAN. MIGUEL ÁNGEL OESTE.

Una playa cualquiera de Málaga a principios de los difusos años noventa (o mejor dicho, en algún punto incierto de la memoria). Un grupo de muchachos vive mirando hacia el mar, a la espera de coronar con sus tablas esa gran ola que por algún motivo nunca termina de llegar. 

Estamos, pues, ante una novela no sólo primeriza sino también iniciática: la adolescencia queda atrás, se esfuman los últimos gramos de inocencia y la vida, la de verdad, se abre bajo los pies de los protagonistas como un abismo de incertidumbre. Y ellos, díscolos, inconscientes, ¿asustados?, se aferran a un presente continuo, como si el mañana no existiese, como si cada salida nocturna, cada pelea con la banda rival, cada conquista sexual, fuera la última.

Pero “Bobby Logan” es mucho más: es una novela atmosférica, ambiental, tejida a retazos más que construida sobre una trama, y en la que el narrador se diluye voluntariamente en una especie de personaje coral, integrado por la pandilla de jóvenes surferos. Ellos son quienes dotan de continuidad y estructura a la historia, y quienes le insuflan un alma muy particular.  Cada capítulo funciona como relato independiente y está centrado en unos de estos chicos con apodos imposibles, héroes perdedores, o perdedores heroicos, que rehúyen el futuro  deambulando sin rumbo por una realidad siempre tan soleada como estéril. Porque nunca tiene un duro en el bolsillo, y sus padres son borrachos violentos, y sus madres son ninfas drogadictas. Y lo peor de todo: porque ni siquiera son capaces de mantenerse leales los unos con los otros.

Pero en medio de esa desidia casi suicida, pese a la sordidez moral que les rodea, también logran resultar justos, tiernos, humanos, incluso brillantes, siempre a su manera, evidentemente, sin dejar de ser lo que son: unos niños ya derrotados antes de que empiece la partida. “El psiquiatra es como el peluquero de la cabeza, que te acaba haciendo lo que a él le da la gana”, viene a decir uno de ellos, ofreciéndonos una perla de sabiduría con genuino sabor sureño.

Estilísticamente, la prosa del autor deja asimismo una impronta muy personal: una suerte de realismo sucio con destellos puntuales de lirismo, todo ello en un equilibrio muy preciso.

En cualquier caso, el gran acierto de este libro consiste en cuestionar aquello de que la felicidad se conjuga necesariamente en pasado, cuando los recuerdos se endulzan y la nostalgia nos convence de lo bonito que fue el ayer. “Bobby Logan” demuestra lo contrario: el ayer fue tan crudo como el hoy, y aun así la vida sigue.

Por otra parte, para alguien como yo, coetáneo del autor y criado en Málaga, muy cerca de Pedregalejo, es difícil valorar este libro con un mínimo de objetividad. Pulsa demasiados resortes, evoca con demasiada potencia. Así que sólo añadir que espero con impaciencia la segunda obra de Miguel Ángel Oeste.

Por cierto, la mítica discoteca “Bobby Logan” a la que alude el título es, desde hace muchos años, un edificio abandonado y ruinoso… 

DC

Zut ediciones, 2012, 185 páginas, 16.50 euros.